Cada 28 de mayo se conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, una fecha que busca visibilizar las desigualdades que aún persisten en el acceso a la salud. Pero existe un problema menos evidente y profundamente arraigado: durante décadas, gran parte del conocimiento biomédico se construyó estudiando principalmente varones (o sujetos masculinos).
La medicina moderna suele presentarse como objetiva y universal. Sin embargo, muchas investigaciones, desde ensayos clínicos hasta estudios en animales de laboratorio, utilizaron predominantemente varones humanos o machos, asumiendo que los resultados podían extrapolarse automáticamente a las mujeres. Hoy sabemos que esa idea era incorrecta.
En la investigación preclínica, el sesgo fue particularmente marcado. Una revisión publicada en Neuroscience & Biobehavioral Reviews señaló que, hacia 2009, cerca del 80% de los estudios realizados en roedores utilizaban exclusivamente animales machos (PubMed). Durante mucho tiempo, esa exclusión se justificó argumentando que el ciclo hormonal “complicaba” los resultados experimentales. Paradójicamente, esa simplificación generó un problema mucho mayor: medicamentos, tratamientos y conocimientos fisiológicos construidos sobre una visión parcial de la biología humana.
El sesgo no se limitó a un solo campo. Un análisis de estudios preclínicos sobre la pérdida auditiva relacionada con la edad mostró que los trabajos realizados únicamente con animales machos superaban ampliamente a los realizados únicamente con hembras. Además, muchos artículos ni siquiera indicaban el sexo de los animales utilizados (PMC).
El problema también se trasladaba a los ensayos clínicos. Ya en 1993, un artículo publicado en Clinical Pharmacology & Therapeutics advertía sobre la subrepresentación de las mujeres en ensayos clínicos farmacológicos (PubMed).
Las consecuencias de este sesgo acumulado no son menores. Mujeres y hombres presentan diferencias en el metabolismo, la respuesta inmune, la percepción del dolor, el riesgo cardiovascular y los efectos adversos frente a numerosos fármacos. Una revisión sistemática reciente confirmó que las mujeres continúan subrepresentadas en ensayos clínicos aleatorizados, especialmente en las áreas cardiovasculares y farmacológicas, lo que puede derivar en dosis inadecuadas, estimaciones erróneas de efectos adversos y tratamientos menos efectivos para ellas (Springer Nature Link).
En los últimos años se implementaron cambios importantes. En 2016, los National Institutes of Health (NIH) establecieron políticas que exigen considerar el sexo como una variable biológica en las investigaciones que financian (PubMed), un reconocimiento institucional de que la biología femenina no puede seguir tratándose como una excepción.
Aun así, el desafío continúa. Incluir a mujeres en los estudios no basta si luego no se analizan los resultados diferenciados por sexo. Durante años, muchos trabajos mezclaron datos de hombres y mujeres sin evaluar posibles diferencias biológicas relevantes, repitiendo en otra capa el mismo sesgo que se intenta corregir.
Hablar de la salud de la mujer no implica pensar únicamente en las enfermedades reproductivas. También significa preguntarse quiénes fueron estudiados históricamente, sobre qué cuerpos se construyeron los parámetros “normales” y qué consecuencias tuvo esa invisibilización. El 28 de mayo es una oportunidad para recordar que la equidad en salud también empieza en el laboratorio. Porque una ciencia que estudia solo una parte de la población difícilmente pueda ofrecer respuestas universales.
Referencias bibliográficas
- Zakiniaeiz Y, Cosgrove KP, Potenza MN, Mazure CM. Balance of the Sexes: Addressing Sex Differences in Preclinical Research. Neurosci Biobehav Rev. 2016. PMID: 27354851. (PubMed)
- Schmucker DL, Vesell ES. Underrepresentation of women in clinical drug trials. Clin Pharmacol Ther. 1993. PMID: 8330458. (PubMed)
- Beery AK y cols. Evaluation of Sex Differences in Preclinical Pharmacology Research: How Far Is Left to Go? Pharmaceuticals (Basel) 2023. PMID: 37375734. (PubMed)
- McCullough LD y cols. NIH initiative to balance sex of animals in preclinical studies. Biol Sex Differ. 2014. PMID: 25780556. (PubMed)
- Suárez y cols. Sex bias in basic and preclinical age-related hearing loss research. Hear Res. 2018. (PMC)
- Jin X y cols. Underrepresentation of women in randomized controlled trials: a systematic review and meta-analysis. Trials. 2022. (Springer Nature Link)


